La movilidad es uno de los servicios más valorados, siendo la carretera el actor fundamental de la misma: entre el 80 y 90% de los desplazamientos de personas y mercancías transcurren por ellas. Dicha movilidad trae aparejada una serie de efectos negativos en el medioambiente. A continuación, se describen algunos enfoques para minimizar los daños ambientales y que en muchos casos coinciden con el concepto de economía circular.

Diseño del producto

El análisis de ciclo de vida (ACV) de las carreteras muestra que la fase de explotación es la que mayor impacto genera debido al uso de combustibles fósiles en los vehículos. La electrificación de los mismos ayudará a reducir sustancialmente las emisiones contaminantes. Paralelamente se están desarrollando pavimentos con baja resistencia a la rodadura y optimizando la movilidad en zonas urbanas.

Materias primas/reutilización/reciclado

El consumo de materias primas es el segundo factor de más impacto en el ACV. Por ello, se promociona el reciclado/reutilización de los firmes (en España se reutilizan casi 500.000 t de fresado al año) y el uso de materias primas secundarias (polvo de neumáticos fuera de uso, escorias de acería o residuos plásticos).

Procesos de producción

En este campo, se avanza en el uso de sistemas productivos con menor consumo energético (mezclas bituminosas a baja temperatura) o el de combustibles de bajo impacto ambiental (biomasa y fuel reciclado) que reduzcan el impacto ambiental.

Carretera



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